Durante nuestra vida acumulamos sueños y proyectos, Nos vislumbramos realizando una actividad, un proyecto personal, una nueva empresa o contemplamos vagamente el esbozo de una idea, pero muchas de estas teorias no llegan a concretarse, principalmente por dos factores que rigen muchas de nuestras decisiones y estos son, los miedos y los paradigmas.

Todas nuestras emociones provienen de una fuente, existen, son parte de nosotros y la función principal de ellas son protegernos y/o ayudarnos a crecer, pero algunas también nos paralizan, nos impiden continuar con un desarrollo emocionalmente sano. El miedo es una de ellas.

La definición de miedo se describe como “una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza”, pero también es un mecanismo que nos pone en alerta y nos protege.

Los miedos mas comunes son aquellos que en nuestro subconsciente se relacionan con el temor al cambio, a la soledad, a la falta de reconocimiento, a la discriminación, a la burla, a la perdida, al fracaso, a la ira de los demás o a lo desconocido. Muchos provienen de fundamentos reales, pero en su gran mayoría nacen de cuestiones infundadas.

Sin importar su origen son emociones que podemos utilizar favorablemente, haciendo de este enemigo una arma poderosa para nuestra transformación.

Los paradigmas por su parte se refieren a la “aceptación de ideas, pensamientos, creencias, incorporadas durante nuestra vida y que se aceptan como verdaderas o falsas sin ponerse a prueba”. Algunas funcionan dando sentido a nuestras acciones, pero otras solo nos ofrecen conceptos prefabricados de cuestiones que no funcionan más en relación con nuestra vida.

Respondemos más a lo que los demás esperan de nosotros, a lo que seria ‘bueno’ hacer, a lo que nos enseñaron era lo ‘correcto’, que a lo que realmente pensamos y deseamos.

Es cierto que vivimos bajo valores y conceptos universales, pero también en cierto que hay ideas que no son nuestras, acciones que no corresponden a lo que deseamos y pensamientos que fueron implantados y que nos atormentan sin dejarnos avanzar. Quien nos impone nuestros miedos y paradigmas hoy día?. Muchas veces somos nosotros mismos y ellos nos limitan a emprender nuevas aventuras y el riesgo. Nos limitamos siendo nosotros nuestros propios verdugos.

Afrontemos nuestros miedos y rompamos nuestros paradigmas.

Contemplemos la vida como ese camino lleno de cambios y retos, en el que todo se vuelve un intenso aprendizaje pero que siempre nos lleva a descubrir nuevas oportunidades y grandes lecciones. No detengamos mas nuestro paso. No es necesario evitar el miedo, sino enfrentarlo, No es necesario continuar con nuestros viejos paradigmas si ellos nos tienen en el lugar en el que no deseamos estar.

Preguntemonos qué hariamos si no tuvieramos miedo y disolvieramos nuestros paradigmas.

Hagamos un antídoto contra ellos y el principal es la ACCION. Obtengamos la recompensa de elevar nuestra autoestima, de descubrir la entereza con
la que podemos recuperarnos de los fracasos, aprender, lograr y acrecentar la realización de nuevas empresas.

Reconozcamos la grandeza de nuestras habilidades y virtudes, reforzando la autoconfianza para perseguir aquellos viejos y lograr nuevos sueños.

Por Claudia Esponda

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