Todos los días nos levantamos, vamos a trabajar, tenemos diferentes actividades y generalmente hablamos de tener una vida rutinaria, pero no nos damos cuenta que a lo largo de todos nuestros días ocurre el milagro maravilloso de estar vivos, el milagro de las experiencias que nos da el día a día y que nos alimentan y enriquecen, del aprendizaje que obtenemos en nuestras relaciones personales, de aquellas que tenemos con nuestros hijos, con nuestras parejas, con las personas con las cuales trabajamos o convivimos.

Todo ello es una oportunidad de aprender, de crecer y mejorar. Esas experiencias se van sumando a un cúmulo de otras más y en muchas ocasiones van ligadas a emociones, algunas de las cuales las atesoramos como positivas. Pero no sucede asi con todas.

En nuestro bagaje de emociones atrapadas encontramos las que han sido liberadas positivamente, que han sido parte de nuestra experiencia, que nos han permitido crecer como seres humanos, que nos han ayudado ha sentirnos mejor, estables, positivos, alegres.

Pero también contamos con otras emociones que no solo son parte del pasado, sino que también son parte del presente, de lo que hoy nos pasa, de lo que hoy vivimos, porque nos afectan aun en el hoy, que nos siguen afectado en nuestro desarrollo y que quizás, sembradas en el pasado, se manifiestan como algo constante en nuestro presente, porque las conservamos como algo que duele y que hace que nuestra relación con nuestra pareja no sea la mejor, que la comunicación con nuestros hijos no sea la adecuada, que nos limita en nuestras acciones, que nos lleva a sentirnos inseguros, débiles o vulnerables y que en general se van convertido en emociones negativas en nuestro corazón.

Tenemos que aprender a liberar esas emociones atrapadas, dejarlas en el pasado como parte de nuestro camino en esta vida, pero no cargarlas mas, porque solo acumulan esa parte obscura, negativa, que nos afecta emocional, física y mentalmente.

Todos hemos pasado alguna vez días difíciles, días en los que nos sentimos distraídos, porque nuestra mente esta en todos lados, y es

precisamente porque no aprendemos a disfrutar el hoy, lo que hoy se nos presenta como una oportunidad, como una lección, disfrutar el estar vivos, el apreciar lo que tenemos y lo que hay a nuestro alrededor, asi como lo que hemos conseguido.

Vivimos en una sociedad que nos guía a tener más, pero que nos enseña a olvidar fácilmente el apreciar lo que ya tenemos y lo que hemos conseguido, de sentirnos orgullosos de ello y de quienes somos. Quizás si, no tenemos hoy el mejor trabajo, quizás, no tenemos la mejor relación, pero podemos trabajar hoy en eso, podemos trabajar hoy en mejorar esa relación, en mejorar nuestro trabajo, en mejorar la comunicación con nuestros hijos y explorar en ese corazón que tenemos y que parece que tiene una memoria infranqueable, pero que en realidad es un libro abierto, que esta ávido de expresarse y de dejarnos sentir qué es lo que esta pasando con nuestra vida.

Nuestro cuerpo no explica de alguna manera cuando algo no esta bien, lo sentimos. Sentimos malestar, depresión, nostalgia, tristeza, pero también nos habla cuando estamos contentos.

Hay ocasiones en que un dolor de cabeza ¡pum¡ desaparece de repente, lo olvidamos, porque estamos teniendo una agradable experiencia. Todos hemos escuchado de personas que parece que mágicamente se curan, cuando ocurren en sus vidas cambios positivos. Dejemos que técnicas como el Código de la Emoción nos ayude a ser ese cambio positivo.

Aprendamos a olvidar y a dejar ir lo que nos atrapo en nuestro pasado.

Dejemos el pasado en el pasado.Liberemos todas esas cargas que nos anclan y nos detienen.

Aprendamos a disfrutar mas el hoy y nuestro presente. Porque es aquí donde se forma nuestro futuro, es aquí, en el hoy, donde se escribe nuestra historia, donde se empieza un nuevo capitulo.

Iniciemos nuestro camino hoy. Movámonos. Sigamos adelante. Vivamos el día como una gran oportunidad. Como una día de aprendizaje, Hagámos
de nuestro día un ejemplo a seguir. Recordemos que lo que hagamos hoy, serán nuestro mañana, en el que seremos, mejores padres, mejores esposos o esposas, mejores amigos, mejores empleados, mejores jefes, mejores personas, pero sobretodo mejores seres humanos.

Por Claudia Esponda

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