Una señora con la que trabajo me contó que acababa de adoptar un nuevo perro. La perra comía piedras; tantas piedras que tuvo que llevarla al veterinario. La radiografía mostró un intestino muy congestionado, lleno de las piedras que había estado comiendo. Le pedí permiso para utilizar Emotion Code con su perra y accedió.

La perra había sido abandonada de cachorra. Era muy miedosa y tenía mucha ansiedad de su pasado. Despejé las emociones atrapadas. Un par de semanas después, mi compañera de trabajo me dijo que su perra ya no se comía las piedras. Tenían que ponerle un bozal cada vez que la sacaban para que no se comiera las piedras, ¡pero ahora podían sacarla sin bozal!

~Anónimo