El niño no nacido es un ser consciente que siente y recuerda, por lo mismo, lo que le ocurre en los nueve meses desde la concepción al nacimiento moldea y forma su personalidad, sus impulsos y ambiciones de manera significativa. Nuestros gustos y nuestras aversiones, nuestros miedos y nuestras fobias, en síntesis, todas las conductas definidas que nos convierten en lo que somos son, parcialmente, producto de lo que asimilamos durante el embarazo.

El bebé, igual que nosotros, necesita sentirse amado y deseado. Los pensamientos y emociones de la madre —su amor, su rechazo o su ambivalencia— serán percibidos por él, que es en extremo sensible a los matices emocionales porque no poseen ninguna clase de filtro. Recibe la energía de las emociones de modo directo. Así, esos pensamientos y sentimientos comienzan a definir y a modelar la vida del niño al influenciar directamente su seguridad y autoestima. Por eso es muy importante que la mamá le hable seguido a su bebé de un modo amoroso. La personalidad de éste puede ser influenciada positivamente durante este intercambio. Además, el vínculo madre-hijo se fortalece.

En el libro “La vida secreta del niño antes de nacer”, el Dr. Thomas Verny nos cuenta varios casos en los que se muestra con claridad que el bebé en el vientre aprende, siente y recuerda. En uno de los casos cuenta como una madre que deseaba abortar pero que no lo llega a cumplir es rechazada por su hijo después de nacer. Cada vez que ella intentaba amamantarlo, el recién nacido volteaba la cabeza. Luego otra mamá le ofrece su pecho y éste lo acepta. El Dr. Verny también documenta varios casos de esquizofrenia en los que las personas habían estado expuestas a emociones extremas mientras estaban en el vientre de su mamá. Muchos casos de esquizofrenia y autismo parecen provenir de un estado de desconexión de la madre durante el embarazo. El abandono emocional le causa mucho daño al bebé.

El recibe la sensación de la emoción de dos modos: a través de las respuestas del organismo y por las vibraciones que emiten las emociones que pueden quedarse estancadas en el campo energético de la criatura no nacida. Como ejemplo de la primera vía, si una mujer embarazada se asusta, el hipotálamo ordena al sistema nervioso que acelere el ritmo cardiaco, dilate las pupilas, haga sudar la palma de las manos y eleve la tensión sanguínea; el sistema endocrino recibe la señal de aumentar la producción de neurohormonas, y al inundar éstas el torrente sanguíneo modifican la química corporal de la mujer y del infante. En el segundo caso; aunque pensamos que las emociones son abstractas, no lo son, son formas de energía que tienen densidades y vibraciones específicas. Así que estas formas de energía pueden quedarse trabadas en el cuerpo del bebé aunque no sean de la mamá. O sea que uno también puede absorber emociones negativas del ambiente.

Lo ideal es que la futura madre trate de mantenerse en paz, positiva y que evite lugares con cargas negativas, mas si no es posible, ¿qué puede hacer? Las situaciones imprevistas que podrían causarle malestar abundan y muchas veces no se pueden evitar: desde un susto en la calle, una discusión con la pareja o hasta la muerte de un ser querido. El bebé sufre porque siente la tristeza, la ansiedad pero no las identifica, ni las entiende. La mamá debe mantenerse en comunicación con su hijo y explicarle que está triste, ansiosa, deprimida, enojada pero que él no es el culpable. También debe asegurarle que todo va a estar bien e inclusive puede ponerle un poco de música clásica para relajarlo. Al darle un nombre al sentimiento el bebé aprende que es lo que está sintiendo y el problema se vuelve una experiencia más con la que se estimulará la inteligencia emocional del niño intrauterino.

Esas serían las medidas que puede tomar una madre que está esperando la venida de su hijo. Pero si no se tenía esta información y el niño o adulto padece los efectos de las emociones que se le quedaron estancadas, pues entonces se pueden utilizar técnicas energéticas como El Código de la Emoción para liberar la energía densa que está causando el malestar. Lo maravilloso es que esta terapia se puede aplicar mientras la madre está embarazada y se pueden liberar tanto ella como su bebé. Nunca es demasiado pronto para comenzar a soltar emociones.

Por Annete Ruiz

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