Guía práctica para profesionales de RR. HH. y de formación y desarrollo

Si estás aquí, es probable que ya te interese la medicina alternativa. Las palabras «sanación energética» te intrigan, en lugar de alejarte. Sin embargo, para muchas personas, estos conceptos pueden parecer demasiado «exóticos» o «esotéricos» para el ámbito laboral. Si quieres convencer a tu equipo directivo de que adopte el apoyo al rendimiento emocional a través de sesiones de trabajo energético, estamos aquí para proporcionarte el lenguaje que traduzca estas ideas en algo con lo que las partes interesadas puedan identificarse.

Creemos que los patrones emocionales que las personas traen consigo al lugar de trabajo no son algo ajeno al rendimiento; son el rendimiento en sí mismo. Influyen en la cultura de los empleados, en la productividad y en el éxito. Las organizaciones que aprendan a abordarlos tendrán una ventaja significativa sobre aquellas que no lo hagan. 

Cómo presentar la propuesta a la dirección

¿Qué es lo que marca la diferencia en estas conversaciones? La retención. La productividad. El riesgo. Los costes. El rendimiento del equipo. Cualquier cosa que afecte a los resultados o genere responsabilidad suele llamar la atención. Todo lo que se perciba como un complemento secundario tiende a dejarse para más adelante. Por lo tanto, tu trabajo no consiste en convencer a la dirección de que las emociones importan. Consiste en demostrarles que los patrones emocionales no abordados ya están suponiendo un coste para la organización, y que hay una forma mejor de gestionarlos.

Esto es lo que ya revelan los datos: los empleados desmotivados le cuestan a las empresas estadounidenses unos 550 000 millones de dólares al año. El 80 % de los trabajadores estadounidenses afirma que el estrés laboral es un problema grave, y el 41 % de los trabajadores estresados se sienten menos productivos. No se trata de problemas de habilidades ni de sistemas. Se trata de un problema emocional.

Cuando las personas llevan consigo emociones sin procesar al lugar de trabajo, estas pueden manifestarse en forma de conflictos que nunca llegan a resolverse del todo, comentarios que nunca calan hondo y un potencial que nunca llega a materializarse. Los programas de bienestar tradicionales abordan en parte esta situación, pero suelen llegar a aquellas personas que ya son conscientes de sí mismas y buscan ayuda. Hay una parte importante de la plantilla a la que esos programas, sencillamente, no atraen.

El apoyo al rendimiento emocional a través de terapias alternativas, como el trabajo energético, ofrece un enfoque diferente. Uno que no exige a los empleados reconocer que tienen dificultades, hablar con alguien sobre sus problemas ni someterse a un proceso que les resulte demasiado clínico. Para muchas personas, las terapias alternativas suponen una opción con la que se sienten cómodas. De hecho, el 37 % de los estadounidenses recurre a la medicina alternativa, y esa cifra se ha duplicado desde 2016.

Tu kit de herramientas lingüísticas

Cuando presentes este trabajo, aquí tienes algunas formas de plantear la sanación energética utilizando un lenguaje con el que los líderes ya estén familiarizados:

En lugar de: «Queremos ofrecer sesiones de sanación energética». Prueba con: «Proponemos un programa piloto de bienestar que aborde las causas fundamentales, diseñado para llegar a los empleados a los que nuestros programas actuales no están dando apoyo, y reducir los costes derivados de la tensión emocional no tratada».

En lugar de: «Las emociones reprimidas están afectando a la dinámica del equipo». Prueba con: «Los patrones emocionales no resueltos se están manifestando en forma de falta de comunicación, desmotivación y conflictos. Contamos con un marco práctico para abordarlos desde la raíz».

En lugar de: «Esto es diferente de lo que hemos probado antes». Prueba con: «Nuestras ofertas actuales de bienestar tienen un valor real, pero los datos de uso indican que no estamos llegando a todo el mundo. Este enfoque cubre esa carencia».

Cómo responder a las objeciones que puedas recibir

Objeción: «Esto suena demasiado descabellado para nuestra cultura».

Solución: Recomendamos abordar directamente este punto delicado. «Lo entiendo, y quiero ser claro sobre lo que es y lo que no es. Se trata de un enfoque del bienestar emocional basado en la evidencia. No requiere ningún sistema de creencias concreto y se ha utilizado con todo tipo de personas, desde deportistas hasta ejecutivos. Lo que lo hace relevante en este caso es el resultado, no el mecanismo».

Objeción: «Ya contamos con un programa de asistencia al empleado (EAP)».

Solución: «Los programas de asistencia al empleado (EAP) son muy útiles y funcionan bien para los empleados que buscan ayuda de forma activa. Sin embargo, observamos constantemente que una parte importante de nuestra plantilla nunca recurre a esos recursos. Este enfoque llega a personas que, de otro modo, no acudirían a un terapeuta ni participarían en nuestros otros programas». Además, el trabajo energético se integra a la perfección en cualquier programa de bienestar ya existente. ¡Nunca entrará en conflicto con otras medidas y contribuye al éxito de otras intervenciones! 

Objeción: «No sabemos si esto funcionará».

Solución: Piensa en esto como un pequeño experimento cuantificable. «Proponemos una prueba piloto sencilla con un grupo definido, una encuesta previa y otra posterior, y unos cuantos indicadores acordados. Los índices de implicación, la frecuencia de las bajas por enfermedad y los comentarios de los responsables podrían ser unos indicadores excelentes que seguir». 

Introducción al trabajo energético: Marco de conversación

Cuando estés listo para celebrar la reunión, procura que sea sencilla. 

  1. Menciona un problema que ya conozcan. Empieza por algo que sepas que es un problema. Quizás la falta de compenetración en el equipo, los retos de retención o la infrautilización del programa de bienestar.
  2. Pon de manifiesto la brecha. Las soluciones actuales funcionan para algunas personas, pero hay un grupo al que no llegan. Identifica a ese grupo.
  3. Explica el enfoque en términos sencillos. No clínico, no invasivo, voluntario. Diseñado para personas que no han respondido a ningún otro tratamiento. Sesiones a distancia que pueden realizarse por videollamada o por teléfono.
  4. Propón un siguiente paso que no suponga un gran riesgo. Una prueba piloto de 90 días, un taller breve o trabajar con un solo equipo. Elige algo lo suficientemente pequeño como para que puedan decir que sí fácilmente, ¡y prueba esta iniciativa!

No estás proponiendo algo descabellado, sino que estás cubriendo un vacío que los programas convencionales han dejado sin resolver durante años. Si quieres saber cómo incorporar esta iniciativa a tu organización, o probarla tú mismo primero, ¡podemos ayudarte! Reserva hoy mismo una llamada de presentación con nuestro equipo de ventas. 

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