¿Te has dado cuenta alguna vez de cómo la sonrisa de una persona puede cambiar la energía de toda una habitación? Cuando nos centramos en nuestras emociones positivas, éstas tienden a crecer. Cuando expresamos emociones como la gratitud y la alegría, nuestros amigos, familiares y quienes nos rodean suelen sentir también un cambio positivo.
Si busca en Google "emociones negativas", encontrará más de 253 millones de resultados. No falta información sobre cómo afrontar las emociones negativas, pero ¿qué ocurre con el efecto de las emociones positivas? Abrazando el poder de la positividad, puedes vivir una vida más plena y saludable.
Según "Neurobiología de las emocioneslas 5 emociones primarias son la ira, el miedo, el placer, la tristeza y el asco. Piense en ello. Cuatro de las cinco emociones primarias son muy negativas, por lo que no es de extrañar que la sociedad tienda a pasar por alto las emociones positivas.
El aspecto físico de las emociones
Nuestras emociones, o sentimientos, pueden parecer intangibles, pero por algo existe la frase "hieres mis sentimientos". Los estímulos negativos, también conocidos como "sesgo de negatividadtienen un profundo efecto físico en nosotros. Esta es una de las razones por las que tendemos a recordar más los acontecimientos tristes o aterradores que los felices y divertidos.
El sesgo de la negatividad también es una buena razón para asegurarse de utilizar los efectos edificantes de las emociones positivas.
Las emociones positivas en la psicología positiva
Las emociones positivas tienen un impacto directo tanto en el cerebro como en el cuerpo. Inundan el sistema de hormonas, como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, que favorecen la salud física y emocional.
Los estudios indican que las emociones positivas pueden cambiar radicalmente la perspectiva de una persona. El concepto de "ampliar y construir" de Barbara Fredrickson sugiere que las emociones positivas pueden ampliar nuestros procesos de pensamiento y nuestra capacidad de atención. Esto permite a las personas desarrollar su capacidad para aceptar nuevas posibilidades y perspectivas.
El poder de la positividad
Si ya se encuentra en un estado de ánimo negativo, hasta la cosa más insignificante -una uña astillada, un dedo del pie golpeado, un vaso de leche derramado- puede hacerle caer en picado y parecerle una tragedia. Cuando estás de buen humor y parece que las cosas van bien, los pequeños detalles e incluso los grandes traumas son mucho más fáciles de manejar. Es lo que a veces se denomina una "espiral ascendente", en contraposición a una "espiral descendente".
Positividad en tiempos difíciles
Aunque las emociones positivas son poderosas, es importante recordar que funcionan mejor cuando son auténticas. Sugerir que "seamos positivos" ante las dificultades reales puede resultar despectivo o invalidante. Reconocer las emociones duras, como la tristeza, la frustración o el dolor, y al mismo tiempo buscar momentos de luz, crecimiento y gratitud puede ayudarnos a superar los momentos difíciles. Este tipo de positividad auténtica no niega las dificultades, pero nos ayuda a superarlas.
Una lista de emociones positivas
Entonces, ¿qué emociones positivas podemos practicar para darle la vuelta a ese ceño fruncido?
Atracciones
Sonreír y reír puede liberar endorfinas que levantan el ánimo. El acto físico de sonreír puede liberar las hormonas mensajeras del bienestar del cerebro, como la dopamina y la serotonina. Ve una película divertida, comparte algunos chistes con un amigo o pon caras graciosas en el espejo si eso te hace reír y sonreír.
Serenidad
Este sentimiento de calma y paz, aunque aparentemente sutil, es una fuente de emociones positivas. Para encontrar la serenidad, prueba con la meditación, un paseo al aire libre o un baño calmante.
Asombro
Hasta el acontecimiento más simple puede ser sobrecogedor. La floración de una nueva flor o la risita de un niño pueden provocar la misma reacción que contemplar el Gran Cañón. Presta atención al mundo que te rodea y déjate sorprender por su increíble belleza.
Amabilidad
Compartir tu amabilidad con los demás puede hacerles sentir bien, ¡y seguro que a ti también te hace sentir genial! ¿Te encuentras a menudo con alguien sumido en la negatividad? A veces, todo lo que una persona necesita es saber que alguien se preocupa por ella, y tú cosechas el beneficio de sentir buenas vibraciones. Intenta ser voluntario en una organización local sin ánimo de lucro, llevar una comida a un amigo necesitado o tomar la iniciativa cuando alguien no sea amable contigo.
Gratitud
Agradece todo lo que tienes, lo grande y lo pequeño. Si prestas atención, hay mucho que agradecer en cada momento del día. La vida pasa volando. Celebra las pequeñas cosas y ayuda a los demás a abrazar las emociones positivas y a liberar sus emociones atrapadas.
Comparte tu energía positiva
Nuestro estado de ánimo es contagioso, gracias a que nuestro cerebro refleja de forma natural lo que vemos en los demás. Cuando compartimos nuestra alegría o nuestra energía de paz con los demás, se contagia.
Las emociones positivas no sólo nos hacen sentir bien en el momento. Pueden transformar los espacios y las comunidades de las que formamos parte. En un lugar de trabajo, un líder que muestra aprecio o entusiasmo puede despertar la motivación de todo el equipo, creando una cultura en la que las personas se sienten valoradas y comprometidas. En las familias, la alegría compartida crea un sentimiento de seguridad y pertenencia que proporciona a todos una base más sólida para prosperar. En nuestras comunidades, la positividad es lo que inspira actos de amabilidad, generosidad y cooperación. Es el pegamento que ayuda a las personas a unirse. Cuando decidimos compartir nuestras emociones positivas, contribuimos a crear una onda de bienestar que se extiende mucho más allá de nosotros mismos, dando forma a un mundo en el que pueden florecer la conexión, la felicidad y el bienestar.

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